[youtube:http://es.youtube.com/watch?v=mcpptadHBuE 350 230]Project Gotham Racing 4 es un broche sensacional a la larga y provechosa colaboración de Bizarre Creations con Microsoft. El título, que cierra la participación del estudio británico en la saga de velocidad que ellos mismos crearon, es un excelente título de conducción que tiene en el pulido de la jugabilidad y el añadido de motocicletas y efectos climáticos sus principales bazas.Se confirman por lo tanto las excelentes impresiones que nos dejó PGR4 tras tener la oportunidad de probarlo largo y tendido en Leipzig. Quizá tenga menos novedades de las que esperábamos, pero lo cierto es que Project Gotham Racing en su cuarta edición sigue presentando ese increíblemente bien equilibrado balance entre arcade y simulación que ha hecho de esta saga un referente en la conducción.
En esencia PGR 4 sigue la línea de la serie siendo escrupulosamente respetuoso con los pilares fundamentales de ésta. Se conservan los mismos estilos de carrera sin aportar grandes cosas en este sentido, pero se apuesta por potenciar la jugabilidad añadiendo las condiciones climáticas y ampliando de forma notable el espectro de vehículos a escoger –donde sobre todo destaca la presencia de las motocicletas-.
Lo cierto es que las novedades son pocas, pero funcionan a la perfección. Las condiciones climáticas no sólo afectan al aspecto gráfico del juego y a la visibilidad en los circuitos, sino que tienen una repercusión muy importante en el manejo del vehículo, entorpeciéndolo y obligándonos a extremar las precauciones en determinadas circunstancias.
Las motos, por su parte, gozan de una potencia auténticamente brutal y su control ha sido muy trabajado para presentar los retos del manejo de monstruos de semejantes cilindradas. Lo único que desentona de las nuevas “bestias” de dos ruedas del juego es el tratamiento de la física de su piloto en los accidentes, muy poco realista.
Entrando ya a describir lo jugable, Project Gotham Racing 4 se divide en cinco modos de juego, y en su vertiente para un solo jugador podremos disfrutar de los modos arcade, carrera, time-attack y personalizado.
En “Máquina Recreativa” conduciremos a través de diez capítulos dotados de seis eventos cada uno. En este modo se sigue una estructura muy parecida a la del tercer episodio de la saga PGR, ya que deberemos conseguir medallas para desbloquear los siguientes eventos jugables.
“Carrera Gotham” por su parte nos pone en la piel de un piloto, participando en un campeonato para hacerse con el primer puesto en la clasificación. El menú de este modo de juego es un simple calendario que nos enlaza a las diferentes carreras en las que podemos ir participando. Es el principal atractivo de PGR4 pues condensa en uno sólo todos los estilos de carrera al que nos tiene acostumbrados la saga. Competiciones eliminatorias, carreras de conos o clasificación de Kudos (puntos que se nos otorgan por realizar maniobras como derrapes, frenazos o tramos perfectos) entre otros.
“Ataque por tiempos” como su propio nombre indica es un estilo de juego contra reloj en el que deberemos batir los mejores tiempos de diferentes circuitos para obtener medallas.
“Carrera personalizada”, por otro lado, también goza de un título muy descriptivo pues básicamente se trata de modificar factores a nuestro gusto antes de ponernos al volante. Lugar, circuito, hora, condiciones meteorológicas, etc.
El multiplayer, por su parte, ofrece una experiencia muy renovada con respecto a la de Project Gotham Racing 3. En el juego que nos ocupa podemos disputar mediante una pantalla dividida carreras con un compañero que se encuentre físicamente a nuestro lado, y también, por supuesto, podemos contar con el servicio Live para correr contra conductores de todo el mundo.
Gráficamente Project Gotham Racing 4 es un título sobresaliente. Al notable listón impuesto por la tercera entrega hay que sumar aquí numerosos aspectos mejorados, así como el sensacional tratamiento de los efectos meteorológicos. Especialmente destacable resulta la lluvia, de una veracidad impresionante, sobre todo en lo que hace referencia a su efecto en forma de gotas sobre la carrocería y los parabrisas.
Se puede hablar por lo tanto de un apartado gráfico que sigue la línea del anterior título de la saga, pero que lo empuja varios pasos más allá puliendo algunos aspectos de éste como el ya citado aumento de la cantidad de polígonos, la mayor distancia de visibilidad y el trabajado antialiasing que en esta edición reduce los dientes de sierra a la mínima expresión.
Los coches, por su parte, conservan el fenomenal aspecto de la anterior entrega, pero mejoran notablemente gracias a un aumento muy importante de su número de polígonos. No obstante este titulo cuenta con un elenco de vehículos mucho más amplio y variado que el de su predecesor, y no centra su garaje sólo en prototipos sino que se inclina también por modelos más comunes.
Pero el verdadero protagonista de PGR 4 son los preciosistas entornos. El trabajo que se llevo a cabo con los escenarios es digno de alabanza, y probablemente estemos ante el juego de conducción con unos parajes, tanto urbanos como naturales, de mayor belleza.
Bizarre Creations sigue siendo un estudio que presta una atención enfermiza por el detalle. Incluso en un juego de carreras, donde quizá la condición efímera y veloz de los circuitos debería condenarlos a estar algo descuidados, se pone especial énfasis en aspectos muy poco comunes como el hecho de que el público se aparte a nuestro paso o los efectos de iluminación de los faros del vehículo sobre todos los elementos.
Pero afortunadamente el juego no cuenta sólo con un apartado gráfico que quita el hipo y con un diseño artístico sensacional, también mantiene de forma estable la tasa de imágenes por segundo. Si bien el título no alcanza los 60 frames que se están convirtiendo en un estándar reciente para los juegos de velocidad –éste se queda en los 30- lo cierto es que se mantiene firme y sin caídas reseñables.
En lo sonoro cumple con brillantez. Los efectos sonoros de motores, choques y ambiente realizan su trabajo con contrastada solvencia, y la selección de cortes musicales es lo suficientemente variada como para no cansarnos a corto plazo, con estilos muy diferentes y temas de calidad.


